5 preguntas con… Peio Aguirre

5 preguntas con… Peio Aguirre

Peio Aguirre es una de las voces más acreditadas de la crítica de arte en la península ibérica. Sus escritos mezclan ideas del modernismo, el marxismo, el pop o la ciencia ficción. Para Peio Aguirre la crítica de arte es un contexto abierto para la experimentación. Desde 2006 ofrece en Crítica y metacomentario aproximaciones directas a la creación cultural.

peio1: En tu blog, Crítica y metacomentario, utilizas un concepto como el de editorial, ese escrito que abre una revista, un periódico. Un documento directo con opinión. ¿Cómo funciona el editorial en relación a los demás contenidos?

Peio Aguirre: Los editoriales dentro del blog son entradas o posts que incluyen una mayor presencia de juicio u opinión. De algún modo pautan el contenido del blog aunque no tengan una periodicidad establecida o fija. En los editoriales intento incorporar pensamiento más abstracto de manera que se diferencian del resto del contenido en que no tratan acerca de ningún artefacto cultural concreto. A menudo me salen cuando no se muy bien sobre qué escribir pero tengo muchas ganas de publicar. Entonces una idea a vuelapluma desencadena un texto breve que lleva el epígrafe de editorial. La idea de realizar editoriales me sirve para mimetizar el blog como una revista, en este caso, una revista online de un único autor/escritor. Estos editoriales son también un guiño de complicidad para los lectores fieles, funcionan como pruebas de iniciación al contenido y al estilo del blog.

2: La escritura sobre arte ha encontrado siempre espacios secundarios, ha generado contextos y ha sobrevivido pese a todo. Cuando Internet abrió la posibilidad de publicar con costes mucho menores y, seguramente algo más importante, sin estructuras jerárquicas definidas previamente parecía que la incidencia de la crítica podría ser mayor o más directa. ¿Qué pasó?

PA: Lo realmente bueno de internet es que permite una inmediatez en la escritura, una frescura que psicológicamente es distinta de cuando escribimos con el horizonte de la palabra impresa en papel. Los errores se perdonan más si está online, porque el contenido tiene cierto aire de provisionalidad. Sin embargo, la referencia legitimadora absoluta en la escritura sobre arte siguen siendo las publicaciones en papel, revistas y catálogos. A diferencia de campos más pulsionales como el de música o el cine, donde funciona el instinto pasional o incluso fan, la crítica de arte en Internet no se ha independizado de los verdaderos espacios de legitimación disciplinares, revistas especializadas y suplementos culturales. Los blogs son sin embargo espacios perfectos para dar el salto entre esas mismas distintas críticas disciplinares (arte, música, cine, etc.) a una única crítica cultural expandida.

3: Escribes para diversos medios y publicaciones, pero la continuidad de tu escritura la encontramos de algún modo en tu blog, donde mezclas tonos de escritura, documentos encontrados, referencias rápidas y textos enormemente trabajados. Háblanos un poco sobre cómo funciona la relación entre los distintos ítems.

PA: Comencé el blog en 2006 después de darme de baja de una web convencional donde subía mis textos. Al principio no sabía muy bien cómo explorar el formato y el medio. Después me interesé por publicar únicamente entradas ad hoc y hacerlas exclusivamente en castellano centrándome en la construcción de un lector. Internamente al contenido publicado le llamaba las “caras B” (como en los discos); saqueaba la papelera de mi ordenador, publicando cosas paralelas, daba rienda a mis intereses culturales, destilaba un post de un texto escrito más largo, fragmentos, ideas sueltas, etc.

Todo el contenido del blog es paralelo a los textos y ensayos que publico en papel. Salvo alguna excepción, separo mucho esas dos líneas y no publico textos escritos para papel en el blog. Lo que si hago es pequeñas reviews o exposición de ideas embrionarias, etc. También uso el blog como un lugar donde testear ideas futuras. De este modo, el blog pasa a ser literalmente un espacio de y para la producción. Como un blog es siempre un archivo o repositorio, con el tiempo, las “caras B” han devenido en las “caras A”. En cualquier caso, Crítica y metacomentario redobla la “pila de fragmentos” de la que se compone la cultura contemporánea.

4: En tu blog hablas mucho de cine, también de arquitectura, sobre los Pet Shop Boys, New Order, Boards of Canada… Vemos un interés por la cultura popular, por los límites del mainstream, por la criticalidad en el Pop. ¿Cuál debe ser la posición del crítico de arte en un mundo de constantes intercambios azarosos de información, economía y cultura, de imagen, sonido y movimiento?

PA: Tengo claro que ante todo soy crítico de arte y que escribo teniendo un campo de referencia que conozco bien como es el arte. Desde ahí salto a otros registros y espacios. Me parece reduccionista tener que limitarme a un único medio. Cuando escribía para suplementos culturales a menudo deseaba explorar las secciones contiguas a las de exposiciones. El no hacerlo me frustraba un poco. El blog me lo permite. Podría decir que a grandes rasgos lo que me interesa es explorar desde la crítica, y especialmente desde la teoría crítica, los fenómenos culturales del postmodernismo o del capitalismo tardío, que como sabemos se caracterizan por la primacía de la imagen y lo visual, y también por la ambivalencia entre cultura y economía.

Me interesan los análisis en profundidad o que abarquen una totalidad (cultural, social y económica) estableciendo conexiones entre puntos aparentemente equidistantes entre sí, lo alto y lo bajo, el blockbuster y la high theory, etc. La crítica de arte o la crítica literaria no pueden hoy quedarse confinadas al espacio marcado por los suplementos culturales. Si el arte contemporáneo canibaliza todo lo que encuentra a su paso ¿acaso su crítica no debería igualmente hacerlo? Aparte de eso, mi propia curiosidad abarca una diversidad de campos y saberes y cualquier ensayo mía da cuenta de esta multiplicidad.

5: En uno de tus editoriales hablabas sobre la relación entre la crítica y la actualidad, sobre las decisiones no únicamente en la escritura sino también en la publicación, sobre crítica y la necesidad mercantil constante frente “lo nuevo”.  ¿Podemos definir otros tiempos?

PA: He comentado alguna vez acerca de la tiranía de lo nuevo y la dependencia existente en la actualidad cultural para la práctica de la crítica. Esto es, una crítica que existe únicamente en tanto simple abastecimiento del aparato de producción basado en las novedades de productos, exposiciones, libros, etc. Para un crítico reducirse exclusivamente a esa temporalidad es poco menos que un problema. Al final del día ese crítico se ha dado cuenta de que ha producido para todos menos para sí mismo. Definir nuevos tiempos para la crítica supone alternar temporalidades, ritmos y velocidades. Trabajar de manera paralela en cosas rápidas y otros trabajos de largo aliento para que de todo ello pueda emerger una voz y un tono singular, un estilo y también un sujeto productor. El objetivo de la crítica es más construir una forma, una estética, que simplemente pasar juicios de valor. El juicio es una herramienta más en esa construcción, no una finalidad en sí misma. Cualquier autoritarismo en la crítica está soportado sobre cimientos muy inestables y débiles. La crítica debe constantemente incorporar su propia revisión y operar de manera estratégica o site-specific.

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