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Archivo de la etiqueta: Performance

Paloma Checa se acera a la idea de imagen digital de la mano de Hito Steyerl. ¿Cómo actua una imagen digital? ¿Qué distancia hay entre el poder de una imagen y una imagen de poder? Imagen, guardas en museos y performatividad. 

De vigilancia, mercenarios y performatividad

Hito Steyerl, Security Officer Ron Hicks, 2012

El pensamiento moderno enlazó el teatro con los placeres del cuerpo, poniendo uno como soporte de representación del otro y reforzando la creencia en el primero como un medio a través del que aprender valores morales. Representar un personaje colocaba a éste más cerca del espectador, y la empatía hacía el resto. Por el contrario, la estética kantiana asignó a la representación visual un lugar más cercano al pensamiento racional. A través de la vista se llegaba de manera más directa a aquello que la pintura quería comunicar; la vista, solo ella bastaba para participar de un arte más serio –en el peor sentido de la palabra-. Dos arquitecturas diferentes se pensaron para acoger a cada uno: el espacio de la galería –que del salón acabó siendo limpio, blanco, inerte-, y el del escenario –variable, donde tenía lugar el movimiento y el juego de las luces-. Como señala Dorothee Richter, a partir de la postguerra en Europa empiezan a darse prácticas artísticas y teatrales que ponen en cuestión los límites de los géneros. Éstas provocan el choque entre el escenario y la galería. La sala de exposiciones se ha ido consolidando, con los años, como un espacio para la escenificación de narrativas concretas, tal y como lo era antes en exclusiva el escenario de la sala de teatro.

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Blancanieves como caso

Paloma Checa-Gismero parte del trabajo de Pilvi Takala para preguntarse sobre los límites de la representación y la performatividad. 

realsnowwhiteMarne-la-Vallée, primavera de 2009. La artista finlandesa Pilvi Takala vestida de Blancanieves a escasos metros de la entrada de Disneyland Paris. Se ha plantando en la explanada que separa el aparcamiento de las taquillas del parque. Familias atraviesan ese espacio en una suerte de tránsito ceremonial entre la normalidad de cada una de sus vidas y la excepcionalidad del día durante el que formarán parte del universo Disney. Blancanieves saluda, recibe, conversa y se deja querer por los fans. Firma autógrafos y escucha lo que niños y mayores comparten con ella, admirados y sorprendidos ante su presencia. Ella sonríe, ellos también. El cielo sin nubes. A lo lejos, detrás, el castillo de Cenicienta reina sobre la comarca. Sin embargo, también hay una verja detrás de Blancanieves. Ahí están los boleteros, los torniquetes y la frontera entre los dos mundos. Camuflados con el resto del escenario, estos elementos del urbanismo de la fantasía pasan desapercibidos. En el tácito pacto de la visita al parque se incluye un tránsito fácil entre los dos universos, sólo marcado por la compra de la entrada. Read More